La cicatriz

Yo solo tenía 16 años cuando empecé a notar que mi madre actuaba de manera diferente. Se desorientaba más de lo normal cuando salía a la calle y su habilidad para hablar otros idiomas, que yo siempre había admirado, estaba desapareciendo. Tenía 45 años y mi padre había fallecido, de manera totalmente inesperada, hacía un año.Sigue leyendo «La cicatriz»

Ni bueno ni malo

Me siento más conectada con mi madre cuando nos reímos juntas, cuando nos abrazamos, cuando ella disfruta comiendo algo sabroso…. Así se crea una intimidad que nos permite comunicarnos a niveles de esencia. Sobran las palabras. De joven estaba tan ocupada con mi vida y mis quejas sobre mi madre que era incapaz de verSigue leyendo «Ni bueno ni malo»