“ Sigo aquí ”

Mi abuela en seguida perdió la capacidad de hablar, pero cuando hablaba intentábamos seguir una conversación, por bizarra que fuera. Sabíamos que aunque las palabras no tuviesen sentido en ese contexto, ella quería transmitirnos algo, por lo que hacíamos lo posible porque nos sintiese cerca. Puede que tampoco comprendiese que le estábamos diciendo, pero nos comunicábamos. Creo que era una forma de decirnos mutuamente “sigo aquí”.

Cuando perdió por completo el habla fueron las miradas, normalmente tenía la mirada perdida pero en esos pocos momentos en los que se cruzaban nuestros ojos, no era una mirada vacía. No se muy bien como explicarlo, no había palabras pero no eran necesarias.

La mirada y el tacto sustituyeron a las palabras, ella nos daba la mano y con eso era suficiente. Es curioso lo mucho que puede transmitir el tacto y lo olvidado que lo tenemos no?

Mi abuela sin enfermedad de Alzheimer era una persona bastante complicada de carácter, bastante arisca, pero con la enfermedad se volvió dulce. Como yo entiendo que todas las abuelas deben ser para sus nietos, así que puedo decir que tuvo que tener Alzheimer para ser mi abuela.

Bueno yo elegí ser enfermera por la enfermedad que vivió mi abuela. Sabía desde el primer momento que no iba a curar a nadie siendo enfermera, pero si podía acompañar haciendo que esos momentos horribles no lo fuese tanto. ¡Merecería la pena!. Así que imagino que le debo mi vocación a mi abuela. También desde que ella falleció he aprendido a no dejar nada para mañana, decir te quiero a la gente que quiero en cuanto lo siento. Y también he aprendido a nunca irme a la cama enfadada con mi familia o amigos. Me ha enseñado a valorar la vida como se merece.

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