Las cosas no son siempre lo que parecen

He tenido el placer de poder trabajar con personas que padecen una Demencia tipo Alzhéimer. En este tiempo me he dado cuenta de que cada persona es única y que podemos aprender siempre de cada uno de ellos. Como aprendí yo de María con esta anécdota que quiero explicaros:

Una mañana llegué a la habitación de María, tenía una revista del corazón en la mesilla. En la portada salía el Sr. X (un famoso político). Como cada día, le pregunté cómo estaba y me interesé por cómo había pasado la noche y cómo le fue la tarde pasada. Ella me explicó que su hija le había traído esa revista. Después me dijo que este señor X fue un compañero de clase en la universidad y un antiguo pretendiente.

Me cuestioné si la historia era real o fruto de su imaginación, pero en todo caso siempre he tenido claro que la reacción del cuidador, es decir la mía, nunca puede ser de incredulidad y que no tiene sentido decirle a la persona que dice tonterías, aunque uno pueda encontrar absurdo lo que escucha. ¡Quiénes somos nosotros para romper la ilusión que les da que te expliquen ese relato, una y otra vez!

Con el paso de los días, volvió a salir en la prensa el Señor X, en concreto decían que había fallecido.

Aquella mañana, como todos los días, atendí a María a sabiendas de la noticia y efectivamente ella misma me volvió a hablar de él, y de la pena de su fatal final. Ella misma le quitó hierro al asunto y me explicaba: “pobre, era muy mayor y estaba muy malito.” Yo quise cambiar de tema.

Con el paso de los días, en una de las reuniones de planta, me explicaron que María había sido compañera de clase del señor X. Las historias que me había contado eran ciertas.

Desde entonces, tengo muy claro que las historias que puedan explicar las personas con Demencia Tipo Alzheimer o sin Demencia, pueden ser o no reales, pero, para ellos lo son, y eso es lo importante. Hay que respetar eso.

PD. El nombre de María es inventado, pero la historia es real. Y es de esas cosas que uno recibe de estas personas. Les damos cariño y afecto sin ser nada en nuestra vida. Aunque siempre acaban siendo parte de ella, en cierto modo.

María, allí donde estés, recibe un fuerte abrazo de Juan, como ella me llamaba, que nunca te olvidará. Gracias por hacerme mejor cuidador y Persona.

Joan Chias

@jfchias

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