Alzheimer y crecimiento personal

Jamás me había imaginado que las lecciones más importantes que iba a recibir de mi madre, me las daría sin ella saberlo, en esta etapa de su vida dominada por el Alzheimer. Seguro que ella también se sorprendería si supiera lo mucho que me sigue enseñando, desde su silla de ruedas, con la movilidad y el habla casi perdidas…

Mi madre me ha ayudado a conocerme mejor y cada día me muestra mis luces y mis sombras sin juzgarme. Me invita a sacar lo mejor de mí misma y también desafía esos hábitos de mi personalidad más limitantes. Un  ejemplo: esa costumbre mía de estar siempre haciendo algo, de mantenerme activa y productiva, impaciente, pensando siempre en lo siguiente por hacer.

Cuando estoy con ella, esto no vale.

No vale porque si quiero sentirla cerca, tengo que entrar en esta burbuja en la que habita y que se llama AHORA. Llego a la residencia, la saludo, busco su mirada, me siento a su lado… y todo se para. Incluso darle la gelatina de las seis de la tarde se convierte en un acto de presencia total. Mi madre me ha enseñado que no todo es Hacer, que el Ser y el Estar son mucho más importantes, sobre todo cuando se trata de crear cercanía e intimidad con las personas que queremos.

Y esto que me pasa a mí, este confrontar mis propios patrones de comportamiento, es lo que también veo cuando imparto talleres para familiares de enfermos de Alzheimer con el equipo de Moving your Soul. Otros padres, madres, esposos, hermanos son profesores de vida, sin saberlo, de estos familiares que los cuidan, que de una manera u otra, velan por ellos.

Uno de ellos tiene que aprender a soltar el mando, el otro a decir ¨te quiero¨, otro a cuidarse a sí mismo, o a pedir ayuda..cada uno traemos a esta enfermedad, escuela de vida,  nuestra cartilla particular, en la que aprender a escribir mejor. Para volver humildemente a  ser alumnos y aprender las lecciones que tenemos pendientes.

Por eso, una de nuestras creencias fundamentales en Moving your Soul, dice así:

Abrirnos a la demencia es abrirnos también a las enormes oportunidades de crecimiento personal y relacional que nos ofrece

Y es que nuestro enfoque parte de la disciplina del coaching, que promueve el despliegue  del potencial de cada ser humano, en busca de su plenitud y su crecimiento. Incluso en las circunstancias más adversas de la vida.

Olga Romanillos

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