¿Boda en la residencia?

¨Mamá está desvariando¨, le dijo Marisol a su hermana Juani, ¨dice que ha estado en una boda!!¨ ¨Bueno, no te preocupes, es que ya son 92 años y estos despistes son normales..¨

Pero no; Soledad, la madre de las dos hermanas no desvariaba, aunque esté  viviendo en una residencia en la que la mayoría de las personas padecen de Alzheimer u otras demencias similares.

Y es que, al día siguiente de nuestra boda en las cercanías de Madrid el pasado mes de Junio, mi recién marido  y yo quisimos compartir nuestra alegría con los residentes, familiares y personal de la residencia en la que mi madre lleva viviendo casi cinco años.  Nos volvimos a poner nuestros trajes, cogimos unas botellas de cava y allí nos fuimos, porque sin esta segunda celebración nuestra fiesta no habría sido completa.

Mirando la foto que ilustra este texto, creo que no me hace falta añadir más palabras para describir la experiencia tan especial que supuso este rato de celebración, en el que incluso repetimos el primer baile del día anterior!

El vestido blanco, el ramo de novia, el primer baile, el brindis… Estos símbolos que en nuestra cultura están asociados a uno de los rituales más alegres  y cargados de significado del ciclo vital, están grabados en nuestra memoria a un nivel muy profundo. Al nivel en el que no hay olvido posible, a pesar del deterioro cognitivo de las personas con Alzheimer.

Algunos nos hablaron de sus propias bodas, con lágrimas en los ojos. Otras personas, con la mirada perdida y la expresión cerrada de los que se han retirado a su rincón de soledad, se abrieron en una sonrisa que tocó nuestro corazón.

  • ¿Y si recordáramos más a menudo que las personas que viven en las residencias no están aparcadas de la vida?
  • ¿Qué impacto tendría en ellos?
  • ¿Qué impacto tendría en nosotros?
  • ¿Y por qué estoy hablando de  ¨ellos¨ y de ¨nosotros¨?
  • ¿Qué nos hemos inventado que crea separación en lugar de la unión y la conexión que todos anhelamos?

Olga Romanillos

Moving your Soul

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