Mejor cuando pinto

Berna y su madre Hilgos EE.UU

Cuando mi madre, que había sido artista, luchaba con el Alzheimer durante sus últimos años, yo le pregunté si quizás le apetecería volver a pintar. Y ella me dijo: “Oh, sí, cuando pinto recuerdo mejor”.
Con esta frase resonándome en el oído decidí de alguna manera bajar a mi madre de la nube en la que estaba, y lo primero fue contar con la ayuda de su médico. Con esta ayuda, más la dedicación expresa de un grupo de estudiantes de arte y el inquebrantable ánimo de nuestra familia, mi madre –que había usado el nombre de Hilgos para firmar su obra– levantó su pincel una vez más a la edad de 90 años y comenzó a pintar. A través de la pintura y la escultura salió de su languidez y volvió a conectar con el mundo que la rodeaba. Sus síntomas de Alzheimer se aliviaron, al menos en parte, y hablaba, bailaba, jugaba a la pelota, esculpía y pintaba, y pintaba, y pintaba

Leer más