Corazón roto pero abierto

Marlena y su marido Jim Canadá

Mi experiencia con la demencia estos últimos cuatro años ha sido de desconsuelo. Aunque seguía enamorada de Jim, gradualmente comencé proteger mi corazón y a cohibir y contener mis sentimientos, como abrazándome a mí misma en busca de protección. Con el tiempo, Jim dejó de hablar. Cada vez se hacía más difícil visitar a Jim en la residencia y ser testigos de su deterioro. Sentía con dolor que me iba alejando emocionalmente de él… aunque le seguía visitando periódicamente.
En un momento dado adopté la decisión y el compromiso de permitir que mi corazón se rompiera y abriera dentro de mí para ampliar su cabida. Me di permiso para volverme a enamorar de Jim sin ningún tipo de condiciones. En lugar de oponer resistencia, comencé a esperar con impaciencia la visita al “amor de mi vida”, a abrir por completo el corazón, a quererle y aceptarle tal y como es ahora. Él cambió sustancialmente su respuesta hacia mí, y su mirada ganó profundidad. Empezaron a asomar unos ligeros guiños del ‘antiguo Jim.’
Notaba que su presencia se encontraba con la mía de forma distinta cuando íbamos en el coche o escuchábamos música juntos. Le cogía la mano aunque su respuesta no estuviera allí. Dejaba que mi corazón rebosara plenitud

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