Ni bueno ni malo

Irit and su madre Lily Israel

La forma en que la relación evoluciona según pasa el tiempo y la enfermedad avanza me ha hecho reflexionar sobre las grandes cuestiones en torno a la vida y al aceptar la muerte como parte de la misma.
Tenemos la tendencia general de etiquetar todo lo que sucede. Correcto o incorrecto, bueno o malo… aunque las cosas son más complejas que este planteamiento dualista. No hay duda, el Alzheimer es una enfermedad difícil, crónica, mala, progresiva y sin esperanza. Sin lugar a dudas comunicarse con pacientes de Alzheimer es bastante difícil y lo sorprendente es que podemos encontrar maneras enriquecedora para conectar de una forma diferente y profunda: tocando, abrazando, sonriendo, a veces incluso hablando un idioma incomprensible. ¿Es esto bueno? ¿Malo? ¿Correcto? ¿Incorrecto? ¿Qué ocurriría si pudiésemos mantenernos neutros? ¿Y si pudiéramos permanecer neutros? ¿Qué riquezas nos aguardan en cuanto dejemos de juzgar y de etiquetar cada situación

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