Secreto para Ser Feliz

Susana y su padre Facundo España

Ahora le digo muy a menudo que le quiero, y él a mí, constantemente, y nos damos besos y abrazos. Creo que como se le están olvidando las palabras, las reemplaza por besos. Esto no ocurría antes de la enfermedad. Aunque siempre nos hemos llevado muy bien y hemos estado muy unidos, mi padre nunca fue tan expresivo ni con besos ni con sus palabras. Ni yo con él. Ahora él es como mi hijo, mi amigo, y mi padre a la vez pues no ha perdido su esencia.
Yo le pido consejo muchas veces; y aunque las palabras apenas le salen, siempre me responde de algún modo. Hace poco le pregunté que cuál creía él que era el secreto para ser feliz en la vida. Me contestó lo siguiente: “pues no pensándolo, sino siéndolo, así, con esto” y se llevó la mano al corazón.

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