Escenas de los talleres “Entrando en su mundo”

Durante nuestros talleres suceden escenas tan especiales y emotivas como esta:

¿Qué sucede cuando consigues entrar en su mundo? –pregunté con mucha curiosidad.

Me es difícil explicarlo con palabras -dijo Isabel entornando los ojos-. A veces él me aprieta ligeramente la mano como si me estuviera dando las gracias por estar allí. Otras veces noto el cariño en su mirada. Y hay días, como hoy, que al llegar a la residencia y saludarle con un beso, se gira para mirarme, me sonríe, y aunque ya no recuerde mi nombre, me rodea la cintura con su brazo exactamente como tantas veces hizo antes de la enfermedad.

¿Y cómo te sientes tú entonces? –preguntó espontáneamente otro de los familiares que participaba en la sesión.

En esos momentos –dijo Isabel con su cara iluminada– me siento tan feliz y unida a mi marido que durante un rato se me olvida que tiene alzhéimer.

Son muchos los testimonios y muchas las personas que durante nuestros numerosos talleres nos han compartido los pequeños –o enormes– secretos y trucos que utilizan cada día para conectar y entrar en el mundo de sus seres queridos con demencia. A veces es la música, o las canciones de antaño esa puerta que les permite el acceso. Otras veces, entrar es tan simple como sentarse junto a ellos muy serenos y en silencio. A algunas personas les funciona el pasar un rato viendo fotos con su ser querido, rememorando hitos de su infancia o incluso viajando momentaneamente a su pueblo de origen. Y luego está, como no, el truco universalmente utilizado, el que casi nunca falla: el de las caricias y el cariño,. Hay muchos más. Infinitas maneras de conectar y encontrarnos con nuestro ser querido con alzhéimer allí donde está. Y cuando lo conseguimos, una profunda alegría y una intensea sensación de paz emergen de nosotros y por unos momentos, sentimos que todo está bien.

Pero también son muchas las personas a quienes la barrera de la demencia se les hace infranqueable y se van frustrando según avanza la enfermedad. Casi al mismo ritmo al que van apareciendo los síntomas, se va agrandando la sensación de incomunicación y desencuentro con esa madre, ese padre, esa esposa o marido al que no se resignan a perder, pero que ya no saben dónde encontrar.

Según va sedimentando la culpa, la no aceptación de los cambios provocados por la enfermedad, los conflictos del pasado o el permanecer cerrado a explorar vías nuevas de comunicación, más difícil se va haciendo ese encuentro. Esa conexión tan mágica de la que Isabel y tantos otros familiares nos hablan y que yo tantísimas veces experimenté con mi padre Facundo. Un encuentro que tiene el poder de derribar momentaneamente cualquier barrera y acercarnos al mundo, al universo, de nuestro ser querido con alzhéimer para disfrutar de él, disfrutar ambos.

Son muchas las personas a quienes, en este momento de sus vidas, se les hace cada vez más difícil entrar en el mundo de sus seres queridos con demencia.. A ellos van dedicadas estas líneas. Sé que no es fácil, por supuesto que no. Pero tampoco es imposible. Espero que testimonios como el de Isabel y el de tantas otras personas os insuflen no solo un rayito de esperanza, sino que también os abran el apetito y las ganas de explorar, de experimentar nuevas vías de comunicación con vuestro ser querido. A mí al igual que a otras muchas personas me llevó un tiempo descubrirlas, pero os aseguro que el viaje merecerá con creces la pena.

Con cariño

Susana García

Co-fundadora Moving your Soul