Un mar de regalos

Junio de 2016. Un neurólogo confirma las sospechas que presentía desde hacía un par de años: mi padre tiene Alzheimer. La noticia llegó sin paños calientes de la mano de un profesional que, por fin, ponía nombre a lo que mi madre, mi hermano y yo intuíamos.

“Papá no está bien, no es el mismo, no mira, no comunica igual…”.

Tras unos años en los que no conseguimos respuestas, al fin llegaba una confirmación tan dolorosa como fuente de alivio.

Dolor, por escuchar el nombre de una enfermedad neurodegenerativa sin cura hasta la fecha. Alivio, por saber por fin cómo me podía preparar, sobre todo emocionalmente, para acompañar a mi familia en esta nueva etapa de nuestra vida en común. Y digo “mi familia” y no sólo mi padre porque el reto se nos presentaba a los tres, cada uno con su perfil y su forma individual y única de darle el sentido más pleno a lo que la vida nos depara.

Hasta la fecha, las incertidumbres han sido múltiples, sobre todo frente a un tratamiento que modifica día a día la actitud, la energía y el humor de mi padre. Sin embargo, aunque persiste por momentos mi tristeza de adulta por no reconocer a mi padre y mi desamparo de niña que no encuentra ya al que solía reconfortarla, estoy viviendo una de las etapas más bonitas, profundas y serenas en el conocimiento de un ser maravilloso que me ha dado y me sigue dando mucho.

Estoy compartiendo momentos con él que me llegan directamente al corazón…

Desde los primeros momentos, de vacaciones frente al mar, en el que me compartió su miedo y su tristeza y me pidió entre lágrimas que no le dejase nunca. Hasta días más cercanos, en los que me confesó que estaba “poco hablador”, casi como una disculpa, mientras seguíamos caminando por el campo y, de repente, me relataba momentos muy personales y nunca antes expresados a su hija.

Hoy muchos filtros han saltado en la conversación con mi padre. Nos encontramos en las palabras que quedan y nos comunicamos con abrazos frecuentes que le reclamo sin ningún pudor. Y conectamos con las canciones que vamos desgañitando en el coche o en mitad de su cocina mientras nos marcamos unos pasitos de baile. Quedan los clásicos como Nat King Cole que destilan tanta elegancia como cuando mi padre se arregla despacito y con esmero para salir a la calle. Y como siempre le recuerdo lo bien que huele, nunca pisa el umbral de la puerta sin perfumarse.

alzheimer

Se ha perdido la chispa en la mirada de mi padre pero queda la chispa en la conexión que he descubierto con él, a través de los abrazos, las risas y todo el cariño que me infunde. Su inseguridad se vuelve mi energía para guiarle, acompañarle y mimarle. Y le admiro profundamente por la forma que tiene de luchar a su manera, por empeñarse en poner la mesa, a pesar de que el mantel quede torcido y los cubiertos en un lugar que no les corresponde, en salir a la calle a hacer recados en el barrio con la nota que le deja escrita mi madre, o en terminar una “sopa de letras”, aunque le soplemos dónde está la palabra que le falta.

Admiración hacia mi padre por su coraje, su belleza interior, su luz y su profundo amor a su familia, fortalezas que comparte con mi madre, una mujer tan extraordinaria como el hombre con el que se casó hace ya más de 43 años.

La vida me está dando el inmenso regalo de recordar que lo bello, lo que importa, lo que me llena se encuentra en los momentos con sentido compartidos con mis seres queridos, que la comunicación es más auténtica cuando sobran las palabras y que mi camino ahora tiene un significado más profundo y más sereno.

Gracias, Papá,

Mónica.

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Comunicar desde lo que queda

Estos días nos estamos acordando especialmente de nuestra querida amiga Bego, una de las almas que dio forma a Moving Your Soul – Otra manera de vivir el Alzhéimer. Queremos dedicarle un recuerdo especial estos días, que hace un año que nos dejó. Os copiamos aquí un texto que publicó en el blog que tenía en el Economista, en un post en que precisamente hablaba de Moving Your Soul y explicaba una anécdota muy enternecedora y llena de sabiduría.

Bego ya se fue, pero también nos sigue comunicando desde lo que queda… y seguiremos agradecidas para siempre…

“Estas semanas de ausencia en la escritura del blog,  han estado dedicadas a ‘Moving Your Soul. Otra manera de vivir el Alzhéimer’, un proyecto -web, www.movingyoursoul.com  que acabamos de lanzar cuatro mujeres coaches comprometidas con hacer un poco más habitable el mundo. En esta web muchos testimonios comparten su experiencia de comunicación con sus familiares afectados de Alzhéimer u otras demencias. La novedad es que esta web  pone el acento en mantener la comunicación y la relación  desde lo que queda,  no desde lo que se ha perdido por la demencia.

He dado muchas vueltas a este propósito y como necesito experimentar para saber, me he lanzado a residencias y centros a conocer la realidad del Alzhéimer y de cómo algunas personas logran superar esa barrera de lo terrible y entrar en relación con su familiar. Algunos días volviendo a casa contenta por algunos progresos en mi propia investigación, otros rota ante las escenas de dolor. Y un día conocí a un hombre, Antonio S. que iba todas las tardes a visitar a una mujer. Habían sido novios de jóvenes. Luego, él emigró a América Latina y continuó su vida, hasta que se retiró y sin hijos, ni esposa, decidió regresar a España.

¡Qué detalles tiene usted. Las dos veces que le he visto, traía flores!, le dije una de las tardes que coincidimos en el ascensor. ¿Es su esposa a la que visita?

No, y yo no vengo de visita, respondió sereno y con una mirada muy limpia. Yo vengo a estar.

Por un momento pensé en la película ‘ El hijo de la novia’ y una lágrima quiso asomar, y espontánea le pregunté ¿Qué quiere decir con estar?

Es diferenciar entre venir a verla  o estar con ella, en el lugar en el qué está ahora, respondió con sencillez.

Me va a disculpar, pero yo siento contradicciones en este punto porque la pobre mujer no sé si sabe si quiera dónde está, expuse abiertamente mis dudas.

No tengo nada que disculparte, -muy comprensivo- Sólo si se escucha, se toca, se siente, se está, puedes comunicarte con las personas que padecen esta enfermedad. No se han ido,ni deambulan como almas penitentes en el Limbo. Siguen aquí o es qué acaso son invisibles, alzó la voz reivindicativo y movió hacía arriba la mano. Es como una pintura, a veces el pintor, no necesita remarcar todos los trazos para dibujar un retrato.Y sin embargo,  el espectador nunca siente que le faltan líneas para completar la obra.

Me estaba quedando sin aliento por minutos al escuchar a ese hombre de pequeña estatura y de sabiduría tan inmensa y entonces con un hilo de voz, dije: ¿Así es como ve a su ser querido?

Sí, así es. Las flores le hacen entrar en la preciosa historia de amor que vivimos y que de alguna manera hemos retomado. Para mí ella sigue siendo la moreneta que cantaba en la ventana de su casa, allí en Lavapiés. Y no necesito más trazos para saber que a esa preciosa mujer que un día tuve que abandonar, sigue aquí.

Usted es un romántico de los que ya no quedan. Permítame que le llame don Antonio, le dije.

Yo sólo lo expongo, los demás lo silencia porque asusta vivir la realidad tal cual es. Cruda, dura, tremenda, pero también muy fuerte, muy bella. Hay que desear verla. Eso es lo que hacen los genios. Transcender moviéndose del lugar donde están, como Picasso. Disculpe mi simil, pero aquí surge mi pasión, profesión. He sido profesor de Historia del Arte durante 20 años.

¿Usted cree que todos podemos experimentar esto de lo que habla?, seguí curiosa y enganchada a su sabiduría.

Estoy seguro que sí. Claro, estoy requiere honestidad con uno mismo y aparcar nuestro ego. Ese que está lleno de máscaras y estereotipos. Pero fíjate, todos seremos viejos, decrépitos, feos, arrugados, desmemoriados, enfermos y seguiremos siendo personas. Aunque para ésto necesitaremos ser visto, escuchados, dignificados.

María es la mujer más afortunada del mundo, teniendo un amigo que la ve, como usted la ve. Le reconocí.

Mi pena es no habérla sacado de la casa de sus padres y haberla llevado conmigo a Venezuela. Así que mi consejo es que disfrutes siempre lo que queda ahí y ahora mismo, que siempre es mucho más de lo que se ha ido. Salió del ascensor y se dirigió a la sala, donde estaban las personas con Alzhéimer. De frente a María, vestida de azul y sentada en una silla con la cabeza ladeada, le entregó un lirio blanco y le dijo. Eres el amor de mi vida, moreneta.

Referencia: http://www.eleconomista.es/blogs/coaching-todos/?p=722

(Os recomendamos que echéis un vistazo a muchos otros textos que tiene en su antiguo blog, porque son realmente inspiradores)

Comunicación no verbal y Coaching en la demencia

En este episodio del Podcast de Moving Your Soul hemos querido entrevistar a Susana García Pinto, Coach Profesional y Formadora, que además tenemos la suerte de que forme parte de nuestro equipo.

“Desde mi experiencia como hija en el intenso viaje del Alzheimer, y como profesional apasionada del área de la comunicación y de la salud, ser parte de Moving your Soul hace posible cada día la realización de un sueño: el de poder mostrar al mundo que ES POSIBLE; que hay cabida para mucha luz en el a priori oscuro camino de la demencia.”

Escucha el episodio para saber más…

Entrevista sobre Validación y demencia

En este primer episodio del Podcast de Moving Your Soul hemos querido entrevistar a dos expertas en Validación, Duna Ulsamer y Carol Westerman. La validación es una metodología o filosofía que proviene de Estados Unidos y se utiliza en la conversación con personas con demencia o Alzhéimer.

Con la validación, el cuidador o familiar puede llegar a crear una conexión especial con la persona desorientada, y esto se consigue gracias a dejar de lado los prejuicios, y sobre todo utilizar más la emoción que las teorías o razonamientos.

¿Quiénes son nuestras invitadas?

Duna Ulsamer es Trabajadora Social, postgraduada en Teatro-terapia y Mediación de Conflictos. Formada en Reminiscencia y Validación individual (y actualmente formándose en Validación para grupos). Desarrolla su profesión en buscar maneras de comunicarnos, acompañar y estar con las personas mayores y, sobre todo, con aquellas que conviven con una demencia. Lo hace de manera directa con talleres y proyectos, así como formando a profesionales que ya trabajan en el sector a través de Alzhéimer Catalunya Fundació y futuros profesionales en la Universidad de Barcelona (Facultad de Trabajo Social) y en Formación Profesional (en Sant Ignasi de Sarrià).

Carol Westerman forma parte del Equipo de Moving Your Soul desde sus inicios. Criada y educada entre Estados Unidos, Inglaterra y España, es experta en Validación y es la Presidenta de la Asociación Relay, creada con el fin de proporcionar entornos educativos que favorezcan la calidad de vida, tanto de los profesionales que atienden a las personas mayores, como de los propios mayores que quieren envejecer dignamente y así potenciar una mejor vivencia de la vejez en nuestra sociedad. Además, está formada como life y executive coach Co-Activo por The Coaches Training Institute (CTI/Augere) y Certificada como Coach de Sistemas Organizacionales y de Relaciones (ORSCC – ICF CPCC) por el Center for Right Relationship (CRR). Formada con Philippe Rosinski en Leading and coaching Across Cultures.

Escucha el episodio para saber más…

Y si quieres conocer más sobre Validación, puedes encontrar detalles en la web de la Asociación Relay: http://www.asociacionrelay.org/

El papel de Estatus Social en las interacciones con personas que tienen Alzhéimer

Nos ha encantado este artículo que ha publicado Evan Bass en su blog y le hemos pedido permiso para compartirlo, porque habla de un tema que está muy presente en las relaciones personales que tienen los familiares o cuidadores de personas con Alzhéimer. Es una reflexión interesante porque ayuda a encontrar ese difícil equilibrio entre asumir un rol responsable con alguien que pierde sus facultades, y al mismo tiempo no perderle el respeto, y en la medida de lo posible dejarle sus pequeños espacios de libertad.

El papel de “estatus” social en las interacciones con personas que tienen Alzhéimer

Publicado por Evan Bass

Cuando hablamos de las relaciones en el contexto del teatro de improvisación, es esencial tener en cuenta la forma en que tu estatus influye en la relación con las otras personas. ¿Está el personaje que tú interpretas en una posición inferior, igual o superior socialmente? Un mayordomo está en condición social inferior a la persona que está sirviendo. Dos mayordomos son del mismo estatus, a menos que uno sea el mayordomo a cargo y el otro sea su subordinado. Definitivamente hay un estatus superior e inferior en los papeles de un padre con su hijo pequeño. Cada interacción que tenemos con los demás refleja una relación de estatus específica.

Status no es una condición pasiva sino afecta a la forma en que hablamos y actuamos con otra persona. En general, una persona de un estatus superior podría dirigirse de manera condescendiente a alguien de rango inferior, y no necesariamente sentir que tiene que escucharle con atención. Alguien de estatus inferior casi siempre escucha bien a la persona con un estatus más alto, a menudo tratando de hacer que se calme. Dos personas de igual condición generalmente demuestran respeto mutuo. Rara vez pensamos en este concepto en el día a día aunque es casi intuitivo y siempre está presente. Al realizar la improvisación frente a un público, los improvisadores que quieren crear relaciones y situaciones creíbles, tienen que pensar activamente sobre el estatus en cada interacción. Entonces, ¿qué relación tiene esto con el Alzhéimer y por qué es importante? La forma en que te relacionas con una persona con Alzhéimer – qué papel tienes en la relación desde el punto de vista de tu estatus – influye en cómo interactúas con él o ella.

Trata de recordar cómo te has sentido en alguna relación personal de igual a igual donde la otra persona te haya hablado con condescendencia o con paternalismo. Puede que inmediatamente hayas sentido algo así como una pérdida del control, para acabar sintiéndote menos importante. Es natural que un cuidador de una persona con la enfermedad de Alzhéimer se sienta en la necesidad de cuidar y proteger a la persona en momentos de confusión. Cuando el cuidador se acostumbra a tomar decisiones y a estar a cargo de la otra persona, empieza a adoptar una posición de estatus más alto que se traduce en hablarle a la persona con Alzhéimer como si estuviera una posición inferior.

Aunque intentemos no tratar a estas personas como niños ni infantilizarles, no podemos evitar, a veces sin esa intención, asumir un papel de estatus superior. Una persona que un día tuvo control sobre su vida puede pasar a sentirse inferior si siente que pierde ese control. Los padres suelen vestir a sus hijos, darles de comer y tomar decisiones por ellos. Las personas con Alzhéimer a menudo acaban recibiendo el mismo trato, y el cuidador o familiar que está con él acaba por tomar muchas decisiones por él o ella. Siendo personas mayores, ellos no solo pierden gran parte del control que tenían, sino que además sienten esa pérdida.

Volviendo a la cuestión sobre el estatus y su relación con el Alzhéimer, claramente tomar decisiones por alguien que tiene Alzhéimer sin pedirle permiso o tenerle en cuenta es una forma de ejercer dominación de estatus sobre él o ella. No es raro que en tales situaciones la persona que padece Alzhéimer se retire paulatinamente y vaya dejando de comunicarse. Una manera increíblemente sencilla para contrarrestar esa infantilización involuntaria es acercarse a cada interacción con la idea de “status” en mente. Trata siempre a una persona que tenga a Alzhéimer como si tuviera el mismo estatus o mayor que el tuyo. Esto significa siempre pedir permiso antes de actuar en su nombre y nunca tomar decisiones por ellos sin pedir su consentimiento. Esto incluye, por supuesto, nunca tratarlos de una manera que podría interpretarse como una falta de respeto (es decir, hacer algo a esa persona como vestirlos, darles de comer, o ponerlos en la cama sin su permiso). Se puede ayudar a alguien en las tareas diarias sin perder el respeto, incluso en actividades como ir al baño, y es importante siempre pedir permiso y dejar hacer a esa persona todo lo que le sea posible, devolviéndole el control al máximo de sus capacidades.

Tomar decisiones por alguien que tiene Alzhéimer sin pedirle permiso o tenerle en cuenta es una forma de ejercer dominación de estatus sobre él o ella

Pedir permiso significa hacer una pregunta, y las preguntas pueden ser abrumadoras y causar confusión en las personas con Alzhéimer. Sin embargo, el problema no son las preguntas en sí, sino más bien cómo se hacen, la forma en que se pregunta. Una pregunta demasiado compleja o abierta puede llevarles a mucha confusión, pero no preguntar en absoluto les hará sentir que han perdido el control.

En el guión improvisado y en el enfoque de nuestra película “Todavía estoy aquí” generalmente nos encontramos que las preguntas simples, especialmente binarias -aquellas que permiten contestar dos respuestas posibles, como ¿Quieres usar la camisa roja o azul?- crea una sensación de control en la persona con la enfermedad de Alzhéimer. Se trata de hacer una pregunta lo suficientemente simple como para que pueda responderla y sentir que tiene el control. Tú ofreces las opciones, él o ella – la persona con Alzhéimer – hace su elección.

El otro tipo de pregunta que permite a la persona que responde mantener el control es aquella que le permite contestar con un simple sí o no. “Vamos a comer un poco de desayuno. ¿Te apetece?” es una pregunta. Tú configuras inicialmente el objetivo de una manera muy simple, pero en vez de decirle a un adulto lo que tiene que hacer, le das la opción de elegir y participar en la decisión.

Cuando no consideras a nadie en un estatus superior al tuyo, incluyendo a una persona con la enfermedad de Alzheimer, entonces la tratas respetuosamente de una manera natural. Incluso cuando se trata a alguien con tu mismo estatus, nunca hablas de manera paternalista o le haces algo sin su permiso. Cuando tratamos de ayudar a los demás, inconscientemente asumimos el papel de la persona que puede ayudar, y así colocamos a los que están siendo ayudados en un estado indefenso, inferior en estatus a nosotros mismos. Es algo inconsciente, y no pretendemos nada negativo haciéndolo, pero afecta a cómo se siente la persona con Alzhéimer cuando está a nuestro lado.

A las personas que viven con la enfermedad de Alzheimer les preocupa enormemente cuánto control tienen sobre sus vidas. Su pérdida de la memoria les hace estar incluso más preocupados y conscientes sobre la pérdida del control sobre sus vidas. Cuando respetamos a una persona con demencia hablándole de una manera que hace que se sienta como tu igual, en vez de herir sus sentimientos le estamos ayudado a ganar auto-confianza y seguridad. Esto nos permitirá forjar una relación llena de sentido con la persona con Alzhéimer, una relación en la que recibirá el respeto que se merece.

Evan Bass (Traducción de Moving Your Soul)

Crédito de la Imagen: Liz West, Licencia de atribución CC Flickr

En diciembre iremos de estreno: “How you are to me”

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Muchas veces me pierdo en Internet, navegando de un sitio a otro, hasta que veo que he malgastado media hora sin llegar a ninguna parte. Pero otras veces hago un “click mágico” que me pone en contacto con aquello que me estaba esperando y que me llena de inspiración.

Eso me pasó la semana pasada, cuando me encontré por casualidad con el proyecto de Evan Bass en una web de crowfunding a través de la cual están recaudando el dinero que necesitan para llevarlo a cabo. Se trata de una película. Ellos cuentan así su proyecto:

El corto se centra en una pareja. Ella tiene Alzhéimer y su marido la cuida las 24 horas del día. La historia trata de un día corriente en sus vidas, en el punto crucial en el que superan la fase inicial de la enfermedad, cuando el cuidador empieza a sentirse desbordado y que no puede manejar la situación él solo. El corto muestra los problemas de comunicación que surgen, pero también los momentos de máxima alegría, que se pueden encontrar incluso cuando una persona está en una fase final de esta demencia. La historia narra la montaña rusa diaria que supone la vida de alguien que vive con la enfermedad de Alzheimer y de los que le cuidan, e incluye tanto las realidades del dia a dia de los que viven con la enfermedad como el uso de las artes o los recuerdos del pasado como herramientas para crear conexión. La película también introduce y analiza las técnicas concretas que ayudan a comunicar mejor y conectar más con el ser querido que tiene Alzhéimer.

Sí, éste es el tipo de iniciativas que tanta falta hacen en el mundo del Alzhéimer y otras demencias similares. Porque no sólo tenemos que concienciarnos sobre lo difícil que resulta convivir o cuidar a alguien que tiene esta enfermedad, tenemos que ir mucho más allá y aprender a relacionarnos de nuevas maneras. Así descubriremos el ´puro gozo¨ de la conexión más honesta y profunda que puede tener lugar entre dos seres humanos.

Si tienes unos euros en el bolsillo y quieres hacer con ellos algo que valga la pena, desde Moving your Soul te animamos a invertirlos en esta preciosa idea.

How you are to me, the Project

Olga Romanillos

Hablando de Alzhéimer en la Radio

Moving Your Soul tiene un mensaje, un mensaje para las almas, un mensaje desde nuestras almas…

Este audio es un podcast de un programa de radio (Mundo Saludable, presentado por Beatriz Pieper) en el que Begoña Gutiérrez y Susana García, ambas parte de nuestro equipo, explican su experiencia y visión sobre el alzhéimer y Moving Your Soul. Muy inspirador y conmovedor! Esperamos que os guste!

Para más info haz click aquí

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Me siento rica

Me siento rica. Rica de conocimientos…

Empecé una nueva etapa en mi viaje de formación, crecimiento y aprendizaje; una aventura de las que me gustan: aprender, escuchar, probar y conocer una manera de poder estar con personas mayores que se encuentran desorientadas.

Esta etapa es la de la Validación, una metodología de comunicación que me ha hecho parar mi corta pero intensa carrera formativa.

Ha sido una parada llena de actividad, de sentido, de reflexión, compartiendo con profesionales que se encuentran en sus propios caminos, un viaje de grupo.

He podido comprobar lo difícil que es, con 36 años recién cumplidos, poder saber lo que significa ser una persona mayor, y aún más lo que significa estar desorientada; aunque el vaivén del día a día a veces me hace sentir perdida.

Mis esfuerzos, conocimientos y aprendizajes decidí en un momento de mi vida, focalizarlos en poder ser buena profesional, acompañando y dando mi apoyo a personas mayores; y me hace sentir orgullosa el hecho de pensar que hay muchísimo conocimiento todavía por adquirir.

Esto me hace reafirmar en el que el trabajo con personas es fantástico, lleno y con muchos retos. Por esto la Validación me ha dado un aprendizaje que me ha servido para poder acercarme más y un poco mejor a las personas mayores desorientadas.

He adquirido un compromiso, primero conmigo y con las personas que he tenido el honor, el placer y la suerte de compartir momentos llenos de comunicación.

Esto me hace sentir muy rica, ya que le he dado sentido a todo con lo que voy: mi aprendizaje, mi experiencia, mi manera de ser…y a la vez, las personas con quien he aprendido la metodología de validación, me han ofrecido su experiencia, su vida, su intimidad, su pensamiento, su aprendizaje…

Sólo puedo recalcar el hecho de que me siento rica, por lo que he vivido, que ha sido intenso, lleno de sentido y muy importante en mi aprendizaje.

Así que, os animo a que no dejéis nunca de aprender, de reflexionar y compartir todo lo que sois, lo que sabéis, lo que queréis aprender; y que lo hagáis con personas, que puedan enriqueceros como lo han hecho Guillermina, Amparo, Dionisia, Raül, Olga, Kathia, Freddy, Estrella, Javi, Dolors, Carol, Xavi ,Jordi y Naomi.

Duna Ulsamer.

Las personas con Alzheimer mantienen intacta su “chispa vital” hasta el final de sus días

Las personas con Alzheimer siguen siendo personas hasta el último de sus suspiros, y como cualquier otro ser humano, mantienen intacta la necesidad de comunicarse. Incluso cuando les percibimos en su propio mundo, o cuando ya no tienen a mano el recurso de las palabras como antaño.

Pero no por ello han enterrado su necesidad esencial de expresarse, y mucho menos su capacidad para experimentar esas mismas emociones que nosotros, los llamados sanos, tantas veces nos afanamos por disimular o enmascarar. Las personas con Alzheimer, al igual que tú y que yo, sienten la rabia, el miedo, la pena, la frustración y también la alegría, la curiosidad, la ilusión, el amor; ellos mantienen intacto ese impulso que brota de lo más adentro de hacer saber al mundo que siguen aquí, que necesitan ser vistos, que aunque puede que hoy no sepan muy bien dónde están siguen siendo importantes y que sus vidas tienen un sentido.

En nuestra mano está el reconocerles esta necesidad y brindarles la oportunidad de vivir una vida más digna.

No es fácil comunicarse con otro ser humano cuando las palabras no fluyen ya. Tampoco es fácil conversar con otra persona cuando su discurso carece de lógica aparente o de eso que llamamos sentido común.

No es fácil encontrar vías alternativas para acercarnos a ellos cuando, hasta ahora, siempre hemos usado la razón y las palabras como vínculo común.

Pero por difícil que parezca, innumerables testimonios nos demuestran cada día que todo ello es posible.

Sencillamente, para encontrar hay que estar dispuestos a buscar y estar abiertos a conectar con esa parte de nosotros mismos que va más allá de los circuitos de la lógica; esa parte que no entiende de razones sino de emociones, con nuestro SER. Solo desde ahí sabremos cómo cruzar el puente que nos llevará a encontrarnos con ese otro ser humano que es nuestro ser querido con Alzheimer.

Susana García -Moving your Soul-

Música para un encuentro

Moving Your Soul, Another Way To Live With Alzheimer's

Esta mañana en la residencia.

Yo: Me encanta como toca

Paco: Es Albéniz. Me alegro de que estés disfrutando de la música. Yo creo que la vida es para disfrutarla, para eso nos la ha dado Dios

Yo: Ya, lo que pasa es que siempre tenemos tantas cosas en la cabeza..

Paco: Ay, la cabeza, la pobre… Se acostumbra a lo que le damos. La de mi padre se acostumbró al vino..

Yo: Sí, pero la música alimenta el alma

Paco: El alma la tenemos abandonada… Qué ojos tan bonitos tienes, cómo brillan.. Me alegran la mañana

Yo: Gracias, su música está alegrando la mí

Entonces me cogió la mano y, mirándome con ternura,  me dijo ¨que Dios te bendiga¨. A lo que solo pude responder ¨que Dios le bendiga a usted también¨.

Paco padece Alzheimer desde hace 4 años, y vive en la residencia donde también vive mi madre.

Hoy Paco me ha recordado que para conectar con otro ser humano solo hace falta mirarle y escucharle con el corazón. Lección de vida.

Olga