Y un día empecé a hacerle fotos

¿Por qué hacemos fotos continuamente, en todo tipo de situaciones sociales, pero cuando estamos con alguien que tiene Alzheimer se nos olvida sacar la camara o el teléfono para inmortalizar ese momento?

¿Será que estamos determinados a no recordar a nuestro ser querido en esta fase de su vida, sino solo como era antes de la enfermedad?

¿Y no será ésta una manera sutil de ignorar la realidad de la persona, de negar la realidad, y así negar también a la persona?

Cuántas veces, al ver a mi madre con el gesto ausente, la cabeza caida o la boca entreabierta, una punzada de dolor ha recorrido mi pecho. Y , de manera automática, mi mente ha traído una imagen de cuando era más joven, y era capaz de reconocerme y de hablarme, una imagen de cuando “ella era ella”. Tantas fotos de momentos vividos en el pasado me devuelven esa imagen que mi corazón sigue anhelando, fotos que hice o que otros nos hicieron estando juntas.

Y un dia comprendí, que si me iba “allí” no estaba “aquí” , y si no estaba aquí no podía estar con ella, en el momento presente que es la única realidad en la que podemos conectar y sentirnos cerca la una de la otra. Por eso he decidido hacerle fotos, muchas fotos, sola o con sus nietas, o con mi hermano y conmigo. De esta manera estoy creando las imágenes que me permitirán recordar a mi madre también así, como es hoy.

Y es que ella es hoy la misma que siempre fue. Su gesto, su aparente ausencia, su personalidad alterada, son solo la superficie a través de la cual tengo que mirar para volver a encontrarme con ella.

Por eso le hago fotos, y cada foto atraviesa esa superficie, cada click dice:

“ Te veo, mamá, y te acepto tal y como eres”.

Yo estoy segura de que cuando enfoco la cámara, y le digo, “ mamá, una foto”, ella siente el gran “ si” que mis ojos y todo mi ser le están diciendo.

-

Olga Romanillos

-

¡Síguenos en Facebook!