Pasión Compartida

Conecto especialmente con mi padre cuando lo veo volar un Mini-helicóptero a radio control que le regalé.

Mi padre y yo compartimos muchos años construyendo y volando aviones de radio control, planeadores para ser más especifico (veleros, como se llaman en España). Crecí bajo la fuerte influencia de su pasión por la aviación, recuerdo cuando era niño que no había nada más emocionante para mí que acompañar a mi viejo a su trabajo en el aeropuerto. Montarme en la cabina de los aviones con él, ver y tocar los infinitos botones y palancas, las comunicaciones con la torre de control cuando movíamos los aviones enormes de una rampa a la otra… En fin, todo lo que se hace a diario en un aeropuerto. Durante los días de entresemana, mi viejo trabajaba como Gerente de Mantenimiento y los fines de semana, repartía las horas entre la familia, la construcción y el vuelo. Esto con horas y horas de meticulosa dedicación, año tras año.

Recuerdo la emoción que nos producía de ver volar algo que construíamos con nuestras manos. ¡Aviones a los que les dedicábamos meses de construcción! También recuerdo la tristeza y la impotencia de verlos estrellar contra la pista o los árboles! Y las ganas de mi padre de llegar rápido a casa para repararlos y volver a tenerlos listos para el fin de semana siguiente. El club de aeromodelismo esta sobre la colina, en pleno contacto con la naturaleza. Tiene unas vistas increíbles a las montañas de Caracas, al viento, al sol, a las nubes y a los samuros (aves de rapiña) que vuelan en círculos indicándonos dónde estan las “termales”, donde se gana altura en el vuelo.

Al pasar de los años, se fue complicando mantener el tiempo que le dedicábamos al hobby, yo entre en la Universidad y cada uno fue atendiendo otras necesidades, el tiempo pasó pero siempre quedó el recuerdo y las ganas de retomar esos años donde disfrutábamos y compartíamos tanto.

Por todas estas razones y dada la condición actual de mi padre, busqué la manera de adaptar el hobby a sus necesidades actuales, conseguí en el mercado un helicóptero pequeño y fácil de controlar (los venden para niños mayores de 14 años) para que lo volara dentro de la casa.

¡La conexión que siento con él cuando lo veo volar es increíble! A pesar de la gran disminución de su actividad cerebral, su capacidad de comunicación, movilidad, etc. mantiene muy bien su capacidad de coordinar los movimientos de sus dedos, sus ojos y el vuelo!

No tengo nuevas formas de conexión con mi viejo, siempre ha existido una excelente conexión entre nosotros. Más bien diría que con el pasar del tiempo, me siento más comprometido en acompañarlo en esta nueva etapa de su vida, en aumentar exponencialmente lo que siempre ha existido entre nosotros. Siento una necesidad extrema de retribuir de alguna manera los años de dedicación y cariño que siempre he recibido de él.

Antes el era la voz de autoridad, de disciplina, de orden. No estábamos en el mismo plano. A medida que yo me hice mas adulto, mientras la enfermedad aún no era muy evidente, mi padre se empeñó en mostrarme también lo “malo” de la vida… o mejor dicho, los rasgos oscuros de su personalidad; los bares, el alcohol, la prostitución, el descontrol, la autodestrucción progresiva.

Para mí lo enriquecedor de todo esto que pasa hoy es que me comunico con él sin “tabúes”, un poco más al mismo nivel. Vemos la realidad de las situaciones tal y como son. Nuestra relación es más transparente, más humana y cada día que pasa lo entiendo más y siento que se acentúa más el cariño que la razón.

He aprendido a ser paciente y dar valor a lo que realmente importa en la vida. También he aprendido de sus errores en la vida, a empeñarme en controlar mis excesos, a buscar siempre un mejor balance entre el trabajo y la familia… a tener una mejor comunicación, aceptar la realidad tal y como es, a que no me importe repetir mil veces la misma cosa, a buscar dentro de mí las cosas que siempre disfrute con él y reforzarlas a diario, a conocerme mejor, a ser mucho más sensible, humilde y humano. Me ha hecho mejor persona porque entendí algo que el siempre ha repetido en la casa: “Nadie es imprescindible en esta vida”

Christian Minardi, Venezuela

3 thoughts on “Pasión Compartida

  1. Muy bellas tus palabras ..casi lloro, gracias a Dios que todavia puedes disfrutar de tu papá a pesar de su condición actual..ten por seguro que aunque no te lo diga te ama

  2. This is a really nice example of a son adapting to his father’s abilities. I’m afraid too many adult children don’t take this approach and miss out on time with their parent. As the disease progresses, he will be able to adapt their love for aviation to help keep his father enriched. Gracias.

  3. Thank you for your thought, Mike! It’s true that there are a lot of “adult children” that loose this opportunity to connect and enjoy his/he loved one with the disease…