De la razón a la emoción

Me siento especialmente conectado con mi padre en los momentos en que consigo que sonría, y esto suele ocurrir a mi llegada a la residencia, al recibirme. También sucede a veces que me hace participe de sus bromas, con su sentido del humor, que aunque ya incoherente todavía existe.

Yo percibo la alta necesidad que tiene mi padre de comunicarse. En gran medida él es consciente de su deterioro cognitivo; sabe que le cuesta expresarse y que a los demás les cuesta entenderle. Mi táctica consiste en estar muy atento a lo que dice, él nota ese esfuerzo y lo agradece, llevando más allá la conversación. También me ayuda el conocer sus gustos y sus puntos de vista. Gracias a eso, a partir de palabras aparentemente incoherentes, muchas veces consigo captar su mensaje y mantener un cierto dialogo.

La relación con mi padre antes de la enfermedad tenía un componente mas racional. Como nuestros puntos de vista sobre muchos aspectos de la vida eran bastante diferentes, no era fácil encontrar espacios de coincidencia y sintonía. Actualmente, la situación principal de la relación es emocional. En esta dimensión, la sintonía resulta total, ya que no se trata de compartir opiniones, sino sentimientos, que siempre están presentes entre dos personas que se quieren. Quizás por eso también resulten especialmente duros aquellos momentos en los que le veo sufrir y no encuentro la manera de consolarle.

La posibilidad que esta desgraciada circunstancia me brinda de ayudar a la persona que se ha pasado la vida ayudándome, me produce un sentimiento de satisfacción. Supongo que esto está relacionado con el hecho de que cada tarde que tengo ocasión de ir un ratito con mi padre me resulte realmente gratificante.

One thought on “De la razón a la emoción

  1. Thank you for this. It really gets to the heart of it. When we take the time like this, there is a gift in it for us.