Reencuentro

Hace unos días recibí un correo de una amiga muy querida y me emocionaron tanto sus palabras, que no he querido que se queden en la bandeja de entrada de mi correo electrónico. Por eso la he pedido permiso para publicar un extracto del correo y una foto de ella con su tía, y ella, generosamente me lo ha dado.

Gracias por compartir tu experiencia, querida Pilar.

Olga

“Necesito daros las gracias de corazón a ti y a todas las personas que de una manera u otra han hecho realidad Moving your Soul. Ahora es a mí a quien le ha tocado vivirlo, pues mi tía Marta con quien he tenido una relación muy cercana, ahora está en una residencia desde que el Alzheimer pasó a una fase más dura.

Hacía más de 15 años que no la veía, ya que vivimos lejos y no había tenido la oportunidad más que de hablar con ella por teléfono.

Desde la última vez que hablamos su estado ha ido empeorando y aunque tiene una familia que está muy pendiente y de la recibe mucho amor, desafortunadamente ya está en una fase donde necesita los cuidados de una residencia. Allí fui una tarde soleada de primavera y la encontré en la cama, agarradita al borde como si temiese caerse.

Tengo que agradeceros a ti y a Moving your Soul, el regalo de una perspectiva que me ayudó a contener el dolor y la rabia de ver a mi tieta de esa manera. Desde el primer momento, pude mirarla a los ojos, abrazarla y estar con ella, con la tieta Marta de siempre. No le pregunté si sabía quién era yo, le dije simplemente “Tieta, preciosa, que soy Pili, la hija de María Cristina, que te he echado tanto de menos y he venido a verte.” Sus ojos se iluminaron durante unos instantes y repitió “tieta” con una sonrisa torcida y cadavérica que sin embargo era la sonrisa de siempre.

Le di muchos besos y con lo coqueta que fue siempre, la llené de piropos mientras las lágrimas no paraban de bajarme por las mejillas.

Hablé con ella, le dí de beber, la puse crema, le acaricié pelo y me encantaría poder hacerlo cada día, cada día…porque la imagino allí, tantos ratos solita, como la encontré y se me parte el alma…

Ella también me besó mucho. Está demacrada, en los huesos, como un pajarito (entendí tanto lo que tantas veces me dijiste sobre tu madre) indefenso y vulnerable. Se lo dije “estás hecha un pajarito, acaso quieres ir a volar?” Y repitió pajarito con risa, alcanzó a decir “Qué graciosa” para torcerse su boca en una mueca de dolor como si por un momento fuese consciente de su propio sufrimiento. Mis caricias eran recibidas como un bebé que confía, “lo sé tieta, lo sé…” y después de llorar sin lágrimas unos instantes, se tranquilizó.

Cogí la mano que tenía agarrada al borde con tanta fuerza que ya los nudillos estaban blancos, como sin sangre. Le dije “puedes soltar tía, yo te tengo, eso yo te tengo…” soltó la mano poco a poco mientras yo acariciaba su piel seca, como de papel…le puse cremita, y la acaricié hasta que se quedó dormida. Tengo muchos momentos que agradecerle y lo hice ahí, entonces, mirándola a los ojos y con la tristeza profunda de estar viviendo una despedida.

No sé si hubiese podido vivir este momento con tanta ternura si Moving your Soul no me hubiese movido el alma antes de este encuentro. De hecho, estoy convencida de que el dolor, la rabia y la impresión de ver a mi tía así me hubiesen desconectado.

GRACIAS, amiga.

GRACIAS, Moving your Soul.”

Pilar Rueda

Un mar de regalos

Junio de 2016. Un neurólogo confirma las sospechas que presentía desde hacía un par de años: mi padre tiene Alzheimer. La noticia llegó sin paños calientes de la mano de un profesional que, por fin, ponía nombre a lo que mi madre, mi hermano y yo intuíamos.

“Papá no está bien, no es el mismo, no mira, no comunica igual…”.

Tras unos años en los que no conseguimos respuestas, al fin llegaba una confirmación tan dolorosa como fuente de alivio.

Dolor, por escuchar el nombre de una enfermedad neurodegenerativa sin cura hasta la fecha. Alivio, por saber por fin cómo me podía preparar, sobre todo emocionalmente, para acompañar a mi familia en esta nueva etapa de nuestra vida en común. Y digo “mi familia” y no sólo mi padre porque el reto se nos presentaba a los tres, cada uno con su perfil y su forma individual y única de darle el sentido más pleno a lo que la vida nos depara.

Hasta la fecha, las incertidumbres han sido múltiples, sobre todo frente a un tratamiento que modifica día a día la actitud, la energía y el humor de mi padre. Sin embargo, aunque persiste por momentos mi tristeza de adulta por no reconocer a mi padre y mi desamparo de niña que no encuentra ya al que solía reconfortarla, estoy viviendo una de las etapas más bonitas, profundas y serenas en el conocimiento de un ser maravilloso que me ha dado y me sigue dando mucho.

Estoy compartiendo momentos con él que me llegan directamente al corazón…

Desde los primeros momentos, de vacaciones frente al mar, en el que me compartió su miedo y su tristeza y me pidió entre lágrimas que no le dejase nunca. Hasta días más cercanos, en los que me confesó que estaba “poco hablador”, casi como una disculpa, mientras seguíamos caminando por el campo y, de repente, me relataba momentos muy personales y nunca antes expresados a su hija.

Hoy muchos filtros han saltado en la conversación con mi padre. Nos encontramos en las palabras que quedan y nos comunicamos con abrazos frecuentes que le reclamo sin ningún pudor. Y conectamos con las canciones que vamos desgañitando en el coche o en mitad de su cocina mientras nos marcamos unos pasitos de baile. Quedan los clásicos como Nat King Cole que destilan tanta elegancia como cuando mi padre se arregla despacito y con esmero para salir a la calle. Y como siempre le recuerdo lo bien que huele, nunca pisa el umbral de la puerta sin perfumarse.

alzheimer

Se ha perdido la chispa en la mirada de mi padre pero queda la chispa en la conexión que he descubierto con él, a través de los abrazos, las risas y todo el cariño que me infunde. Su inseguridad se vuelve mi energía para guiarle, acompañarle y mimarle. Y le admiro profundamente por la forma que tiene de luchar a su manera, por empeñarse en poner la mesa, a pesar de que el mantel quede torcido y los cubiertos en un lugar que no les corresponde, en salir a la calle a hacer recados en el barrio con la nota que le deja escrita mi madre, o en terminar una “sopa de letras”, aunque le soplemos dónde está la palabra que le falta.

Admiración hacia mi padre por su coraje, su belleza interior, su luz y su profundo amor a su familia, fortalezas que comparte con mi madre, una mujer tan extraordinaria como el hombre con el que se casó hace ya más de 43 años.

La vida me está dando el inmenso regalo de recordar que lo bello, lo que importa, lo que me llena se encuentra en los momentos con sentido compartidos con mis seres queridos, que la comunicación es más auténtica cuando sobran las palabras y que mi camino ahora tiene un significado más profundo y más sereno.

Gracias, Papá,

Mónica.

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Y un día empecé a hacerle fotos

¿Por qué hacemos fotos continuamente, en todo tipo de situaciones sociales, pero cuando estamos con alguien que tiene Alzheimer se nos olvida sacar la camara o el teléfono para inmortalizar ese momento?

¿Será que estamos determinados a no recordar a nuestro ser querido en esta fase de su vida, sino solo como era antes de la enfermedad?

¿Y no será ésta una manera sutil de ignorar la realidad de la persona, de negar la realidad, y así negar también a la persona?

Cuántas veces, al ver a mi madre con el gesto ausente, la cabeza caida o la boca entreabierta, una punzada de dolor ha recorrido mi pecho. Y , de manera automática, mi mente ha traído una imagen de cuando era más joven, y era capaz de reconocerme y de hablarme, una imagen de cuando “ella era ella”. Tantas fotos de momentos vividos en el pasado me devuelven esa imagen que mi corazón sigue anhelando, fotos que hice o que otros nos hicieron estando juntas.

Y un dia comprendí, que si me iba “allí” no estaba “aquí” , y si no estaba aquí no podía estar con ella, en el momento presente que es la única realidad en la que podemos conectar y sentirnos cerca la una de la otra. Por eso he decidido hacerle fotos, muchas fotos, sola o con sus nietas, o con mi hermano y conmigo. De esta manera estoy creando las imágenes que me permitirán recordar a mi madre también así, como es hoy.

Y es que ella es hoy la misma que siempre fue. Su gesto, su aparente ausencia, su personalidad alterada, son solo la superficie a través de la cual tengo que mirar para volver a encontrarme con ella.

Por eso le hago fotos, y cada foto atraviesa esa superficie, cada click dice:

“ Te veo, mamá, y te acepto tal y como eres”.

Yo estoy segura de que cuando enfoco la cámara, y le digo, “ mamá, una foto”, ella siente el gran “ si” que mis ojos y todo mi ser le están diciendo.

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Olga Romanillos

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Reminiscencia en el Alzhéimer y otras demencias

En este episodio del Podcast de Moving Your Soul hemos querido entrevistar a Raül Vilar, educador social, postgraduado en prevención de la dependencia y promoción de la autonomía de gente mayor. Formador certificado europeo de reminiscencia y experto en Validación individual. Formador en Alzheimer Catalunya de cursos de Atención Centrada en la Persona.

Raül nos cuenta los beneficios de la reminiscencia para comunicar con personas con Alzhéimer u otras demencias, y sobre todo, para ayudarles a aumentar el bienestar personal.

Escucha el episodio para saber más y también puedes visitar estos enlaces:

Red Europea de Reminiscencia: http://www.europeanreminiscencenetwork.org/

Pam Schweitzer (impulsora de varios proyectos en la UE y autora de varios libros de reminiscencia): http://www.pamschweitzer.com/international.html

Cursos de reminiscencia impartidos por Duna Ulsamer y yo mismo en Alzheimer Catalunya Fundació:

Blog de Duna Ulsamer sobre los recuerdos:

Comunicar desde lo que queda

Estos días nos estamos acordando especialmente de nuestra querida amiga Bego, una de las almas que dio forma a Moving Your Soul – Otra manera de vivir el Alzhéimer. Queremos dedicarle un recuerdo especial estos días, que hace un año que nos dejó. Os copiamos aquí un texto que publicó en el blog que tenía en el Economista, en un post en que precisamente hablaba de Moving Your Soul y explicaba una anécdota muy enternecedora y llena de sabiduría.

Bego ya se fue, pero también nos sigue comunicando desde lo que queda… y seguiremos agradecidas para siempre…

“Estas semanas de ausencia en la escritura del blog,  han estado dedicadas a ‘Moving Your Soul. Otra manera de vivir el Alzhéimer’, un proyecto -web, www.movingyoursoul.com  que acabamos de lanzar cuatro mujeres coaches comprometidas con hacer un poco más habitable el mundo. En esta web muchos testimonios comparten su experiencia de comunicación con sus familiares afectados de Alzhéimer u otras demencias. La novedad es que esta web  pone el acento en mantener la comunicación y la relación  desde lo que queda,  no desde lo que se ha perdido por la demencia.

He dado muchas vueltas a este propósito y como necesito experimentar para saber, me he lanzado a residencias y centros a conocer la realidad del Alzhéimer y de cómo algunas personas logran superar esa barrera de lo terrible y entrar en relación con su familiar. Algunos días volviendo a casa contenta por algunos progresos en mi propia investigación, otros rota ante las escenas de dolor. Y un día conocí a un hombre, Antonio S. que iba todas las tardes a visitar a una mujer. Habían sido novios de jóvenes. Luego, él emigró a América Latina y continuó su vida, hasta que se retiró y sin hijos, ni esposa, decidió regresar a España.

¡Qué detalles tiene usted. Las dos veces que le he visto, traía flores!, le dije una de las tardes que coincidimos en el ascensor. ¿Es su esposa a la que visita?

No, y yo no vengo de visita, respondió sereno y con una mirada muy limpia. Yo vengo a estar.

Por un momento pensé en la película ‘ El hijo de la novia’ y una lágrima quiso asomar, y espontánea le pregunté ¿Qué quiere decir con estar?

Es diferenciar entre venir a verla  o estar con ella, en el lugar en el qué está ahora, respondió con sencillez.

Me va a disculpar, pero yo siento contradicciones en este punto porque la pobre mujer no sé si sabe si quiera dónde está, expuse abiertamente mis dudas.

No tengo nada que disculparte, -muy comprensivo- Sólo si se escucha, se toca, se siente, se está, puedes comunicarte con las personas que padecen esta enfermedad. No se han ido,ni deambulan como almas penitentes en el Limbo. Siguen aquí o es qué acaso son invisibles, alzó la voz reivindicativo y movió hacía arriba la mano. Es como una pintura, a veces el pintor, no necesita remarcar todos los trazos para dibujar un retrato.Y sin embargo,  el espectador nunca siente que le faltan líneas para completar la obra.

Me estaba quedando sin aliento por minutos al escuchar a ese hombre de pequeña estatura y de sabiduría tan inmensa y entonces con un hilo de voz, dije: ¿Así es como ve a su ser querido?

Sí, así es. Las flores le hacen entrar en la preciosa historia de amor que vivimos y que de alguna manera hemos retomado. Para mí ella sigue siendo la moreneta que cantaba en la ventana de su casa, allí en Lavapiés. Y no necesito más trazos para saber que a esa preciosa mujer que un día tuve que abandonar, sigue aquí.

Usted es un romántico de los que ya no quedan. Permítame que le llame don Antonio, le dije.

Yo sólo lo expongo, los demás lo silencia porque asusta vivir la realidad tal cual es. Cruda, dura, tremenda, pero también muy fuerte, muy bella. Hay que desear verla. Eso es lo que hacen los genios. Transcender moviéndose del lugar donde están, como Picasso. Disculpe mi simil, pero aquí surge mi pasión, profesión. He sido profesor de Historia del Arte durante 20 años.

¿Usted cree que todos podemos experimentar esto de lo que habla?, seguí curiosa y enganchada a su sabiduría.

Estoy seguro que sí. Claro, estoy requiere honestidad con uno mismo y aparcar nuestro ego. Ese que está lleno de máscaras y estereotipos. Pero fíjate, todos seremos viejos, decrépitos, feos, arrugados, desmemoriados, enfermos y seguiremos siendo personas. Aunque para ésto necesitaremos ser visto, escuchados, dignificados.

María es la mujer más afortunada del mundo, teniendo un amigo que la ve, como usted la ve. Le reconocí.

Mi pena es no habérla sacado de la casa de sus padres y haberla llevado conmigo a Venezuela. Así que mi consejo es que disfrutes siempre lo que queda ahí y ahora mismo, que siempre es mucho más de lo que se ha ido. Salió del ascensor y se dirigió a la sala, donde estaban las personas con Alzhéimer. De frente a María, vestida de azul y sentada en una silla con la cabeza ladeada, le entregó un lirio blanco y le dijo. Eres el amor de mi vida, moreneta.

Referencia: http://www.eleconomista.es/blogs/coaching-todos/?p=722

(Os recomendamos que echéis un vistazo a muchos otros textos que tiene en su antiguo blog, porque son realmente inspiradores)

Comunicación no verbal y Coaching en la demencia

En este episodio del Podcast de Moving Your Soul hemos querido entrevistar a Susana García Pinto, Coach Profesional y Formadora, que además tenemos la suerte de que forme parte de nuestro equipo.

“Desde mi experiencia como hija en el intenso viaje del Alzheimer, y como profesional apasionada del área de la comunicación y de la salud, ser parte de Moving your Soul hace posible cada día la realización de un sueño: el de poder mostrar al mundo que ES POSIBLE; que hay cabida para mucha luz en el a priori oscuro camino de la demencia.”

Escucha el episodio para saber más…

Entrevista sobre Validación y demencia

En este primer episodio del Podcast de Moving Your Soul hemos querido entrevistar a dos expertas en Validación, Duna Ulsamer y Carol Westerman. La validación es una metodología o filosofía que proviene de Estados Unidos y se utiliza en la conversación con personas con demencia o Alzhéimer.

Con la validación, el cuidador o familiar puede llegar a crear una conexión especial con la persona desorientada, y esto se consigue gracias a dejar de lado los prejuicios, y sobre todo utilizar más la emoción que las teorías o razonamientos.

¿Quiénes son nuestras invitadas?

Duna Ulsamer es Trabajadora Social, postgraduada en Teatro-terapia y Mediación de Conflictos. Formada en Reminiscencia y Validación individual (y actualmente formándose en Validación para grupos). Desarrolla su profesión en buscar maneras de comunicarnos, acompañar y estar con las personas mayores y, sobre todo, con aquellas que conviven con una demencia. Lo hace de manera directa con talleres y proyectos, así como formando a profesionales que ya trabajan en el sector a través de Alzhéimer Catalunya Fundació y futuros profesionales en la Universidad de Barcelona (Facultad de Trabajo Social) y en Formación Profesional (en Sant Ignasi de Sarrià).

Carol Westerman forma parte del Equipo de Moving Your Soul desde sus inicios. Criada y educada entre Estados Unidos, Inglaterra y España, es experta en Validación y es la Presidenta de la Asociación Relay, creada con el fin de proporcionar entornos educativos que favorezcan la calidad de vida, tanto de los profesionales que atienden a las personas mayores, como de los propios mayores que quieren envejecer dignamente y así potenciar una mejor vivencia de la vejez en nuestra sociedad. Además, está formada como life y executive coach Co-Activo por The Coaches Training Institute (CTI/Augere) y Certificada como Coach de Sistemas Organizacionales y de Relaciones (ORSCC – ICF CPCC) por el Center for Right Relationship (CRR). Formada con Philippe Rosinski en Leading and coaching Across Cultures.

Escucha el episodio para saber más…

Y si quieres conocer más sobre Validación, puedes encontrar detalles en la web de la Asociación Relay: http://www.asociacionrelay.org/

Vídeo con los Aprendizajes del Alzhéimer

En Moving Your Soul hemos estado años recogiendo testimonios de grandes personas que han sabido encontrar en la enfermedad de Alzhéimer , más allá del dolor y la tristeza , un motivo de alegría , crecimiento y aprendizaje para sus vidas. Hace unas semanas decidimos hacer una nueva pregunta a través de las redes sociales: 

¿Qué has aprendido del Alzhéimer?

En este vídeo se pueden ver las respuestas tan inspiradoras que hemos recibido, seleccionadas y traducidas con toda nuestra mejor intención y gratitud. Decenas de personas de diferentes partes del mundo han compartido en pocas palabras un mensaje esperanzador acerca de la demencia o el Alzhéimer.

Gracias a todos por participar! Esperemos que disfrutes del vídeo, y si conoces a alguien que pueda apreciarlo, por favor difúndelo!!

El papel de Estatus Social en las interacciones con personas que tienen Alzhéimer

Nos ha encantado este artículo que ha publicado Evan Bass en su blog y le hemos pedido permiso para compartirlo, porque habla de un tema que está muy presente en las relaciones personales que tienen los familiares o cuidadores de personas con Alzhéimer. Es una reflexión interesante porque ayuda a encontrar ese difícil equilibrio entre asumir un rol responsable con alguien que pierde sus facultades, y al mismo tiempo no perderle el respeto, y en la medida de lo posible dejarle sus pequeños espacios de libertad.

El papel de “estatus” social en las interacciones con personas que tienen Alzhéimer

Publicado por Evan Bass

Cuando hablamos de las relaciones en el contexto del teatro de improvisación, es esencial tener en cuenta la forma en que tu estatus influye en la relación con las otras personas. ¿Está el personaje que tú interpretas en una posición inferior, igual o superior socialmente? Un mayordomo está en condición social inferior a la persona que está sirviendo. Dos mayordomos son del mismo estatus, a menos que uno sea el mayordomo a cargo y el otro sea su subordinado. Definitivamente hay un estatus superior e inferior en los papeles de un padre con su hijo pequeño. Cada interacción que tenemos con los demás refleja una relación de estatus específica.

Status no es una condición pasiva sino afecta a la forma en que hablamos y actuamos con otra persona. En general, una persona de un estatus superior podría dirigirse de manera condescendiente a alguien de rango inferior, y no necesariamente sentir que tiene que escucharle con atención. Alguien de estatus inferior casi siempre escucha bien a la persona con un estatus más alto, a menudo tratando de hacer que se calme. Dos personas de igual condición generalmente demuestran respeto mutuo. Rara vez pensamos en este concepto en el día a día aunque es casi intuitivo y siempre está presente. Al realizar la improvisación frente a un público, los improvisadores que quieren crear relaciones y situaciones creíbles, tienen que pensar activamente sobre el estatus en cada interacción. Entonces, ¿qué relación tiene esto con el Alzhéimer y por qué es importante? La forma en que te relacionas con una persona con Alzhéimer – qué papel tienes en la relación desde el punto de vista de tu estatus – influye en cómo interactúas con él o ella.

Trata de recordar cómo te has sentido en alguna relación personal de igual a igual donde la otra persona te haya hablado con condescendencia o con paternalismo. Puede que inmediatamente hayas sentido algo así como una pérdida del control, para acabar sintiéndote menos importante. Es natural que un cuidador de una persona con la enfermedad de Alzhéimer se sienta en la necesidad de cuidar y proteger a la persona en momentos de confusión. Cuando el cuidador se acostumbra a tomar decisiones y a estar a cargo de la otra persona, empieza a adoptar una posición de estatus más alto que se traduce en hablarle a la persona con Alzhéimer como si estuviera una posición inferior.

Aunque intentemos no tratar a estas personas como niños ni infantilizarles, no podemos evitar, a veces sin esa intención, asumir un papel de estatus superior. Una persona que un día tuvo control sobre su vida puede pasar a sentirse inferior si siente que pierde ese control. Los padres suelen vestir a sus hijos, darles de comer y tomar decisiones por ellos. Las personas con Alzhéimer a menudo acaban recibiendo el mismo trato, y el cuidador o familiar que está con él acaba por tomar muchas decisiones por él o ella. Siendo personas mayores, ellos no solo pierden gran parte del control que tenían, sino que además sienten esa pérdida.

Volviendo a la cuestión sobre el estatus y su relación con el Alzhéimer, claramente tomar decisiones por alguien que tiene Alzhéimer sin pedirle permiso o tenerle en cuenta es una forma de ejercer dominación de estatus sobre él o ella. No es raro que en tales situaciones la persona que padece Alzhéimer se retire paulatinamente y vaya dejando de comunicarse. Una manera increíblemente sencilla para contrarrestar esa infantilización involuntaria es acercarse a cada interacción con la idea de “status” en mente. Trata siempre a una persona que tenga a Alzhéimer como si tuviera el mismo estatus o mayor que el tuyo. Esto significa siempre pedir permiso antes de actuar en su nombre y nunca tomar decisiones por ellos sin pedir su consentimiento. Esto incluye, por supuesto, nunca tratarlos de una manera que podría interpretarse como una falta de respeto (es decir, hacer algo a esa persona como vestirlos, darles de comer, o ponerlos en la cama sin su permiso). Se puede ayudar a alguien en las tareas diarias sin perder el respeto, incluso en actividades como ir al baño, y es importante siempre pedir permiso y dejar hacer a esa persona todo lo que le sea posible, devolviéndole el control al máximo de sus capacidades.

Tomar decisiones por alguien que tiene Alzhéimer sin pedirle permiso o tenerle en cuenta es una forma de ejercer dominación de estatus sobre él o ella

Pedir permiso significa hacer una pregunta, y las preguntas pueden ser abrumadoras y causar confusión en las personas con Alzhéimer. Sin embargo, el problema no son las preguntas en sí, sino más bien cómo se hacen, la forma en que se pregunta. Una pregunta demasiado compleja o abierta puede llevarles a mucha confusión, pero no preguntar en absoluto les hará sentir que han perdido el control.

En el guión improvisado y en el enfoque de nuestra película “Todavía estoy aquí” generalmente nos encontramos que las preguntas simples, especialmente binarias -aquellas que permiten contestar dos respuestas posibles, como ¿Quieres usar la camisa roja o azul?- crea una sensación de control en la persona con la enfermedad de Alzhéimer. Se trata de hacer una pregunta lo suficientemente simple como para que pueda responderla y sentir que tiene el control. Tú ofreces las opciones, él o ella – la persona con Alzhéimer – hace su elección.

El otro tipo de pregunta que permite a la persona que responde mantener el control es aquella que le permite contestar con un simple sí o no. “Vamos a comer un poco de desayuno. ¿Te apetece?” es una pregunta. Tú configuras inicialmente el objetivo de una manera muy simple, pero en vez de decirle a un adulto lo que tiene que hacer, le das la opción de elegir y participar en la decisión.

Cuando no consideras a nadie en un estatus superior al tuyo, incluyendo a una persona con la enfermedad de Alzheimer, entonces la tratas respetuosamente de una manera natural. Incluso cuando se trata a alguien con tu mismo estatus, nunca hablas de manera paternalista o le haces algo sin su permiso. Cuando tratamos de ayudar a los demás, inconscientemente asumimos el papel de la persona que puede ayudar, y así colocamos a los que están siendo ayudados en un estado indefenso, inferior en estatus a nosotros mismos. Es algo inconsciente, y no pretendemos nada negativo haciéndolo, pero afecta a cómo se siente la persona con Alzhéimer cuando está a nuestro lado.

A las personas que viven con la enfermedad de Alzheimer les preocupa enormemente cuánto control tienen sobre sus vidas. Su pérdida de la memoria les hace estar incluso más preocupados y conscientes sobre la pérdida del control sobre sus vidas. Cuando respetamos a una persona con demencia hablándole de una manera que hace que se sienta como tu igual, en vez de herir sus sentimientos le estamos ayudado a ganar auto-confianza y seguridad. Esto nos permitirá forjar una relación llena de sentido con la persona con Alzhéimer, una relación en la que recibirá el respeto que se merece.

Evan Bass (Traducción de Moving Your Soul)

Crédito de la Imagen: Liz West, Licencia de atribución CC Flickr

Aprendizajes del Alzhéimer

Hace unas semanas lanzamos un nuevo proyecto desde Moving Your Soul, con la intención de recoger Aprendizajes del Alzhéimer. Aquí os compartimos los que hemos recibido hasta ahora. Os animamos, a los que aún no habéis dejado vuestro comentario, a hacerlo también, y así sumaros a este propósito de promover una nueva forma de vivir el Alzéimer.

¿Qué has aprendido tú del Alzhéimer? Haz click Aquí para participar: http://www.movingyoursoul.com/es/del-alzheimer-he-aprendido/

Para participar, haz click aquí: Aprendizajes del Alzhéimer

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